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Martes 27 de Septiembre del 2016

Sacar a una persona de su zona de confort y hacerlo trabajar en cosas nuevas y diferentes, no es una tarea fácil si no se está acostumbrada a interactuar frecuentemente con la naturaleza; hay personas que no le gusta el sudar o transpirar el calor, el sol o tener contacto con tierra y María Teresa era una persona así.
 

Yo me di la tarea de hacer que, de alguna manera, intentara cambiar esa forma de pensar y de ver las cosas mediante varios métodos de persuasión, así logré que probara hacer ejercicio al aire libre ¿Cómo pude? con mucha paciencia, siempre enfocado en mis ganas de ayudar a las personas a mejorar y hablándoles de los beneficios que hacer ejercicio al aire libre una vez a la semana, le traería a su vida, así que aquí les dejo esta información.
 

¿Porque hacer ejercicio al aire libre?
 

Practicar ejercicio al aire libre es fácil. Caminar, correr, ir en bicicleta o hacer entrenamiento funcional, son actividades gratuitas y al alcance de cualquiera.
 

Todas ellas pueden realizarse en grupo y eso nos ayuda a socializar y relacionarnos dándonos un placer extra al realizar esa actividad deportiva en compañía de otros.
 

Se ha comprobado que el nivel de endorfinas (llamadas hormonas de la felicidad) que se genera haciendo deporte al aire libre, es mayor que en un espacio cerrado, y si además se hace en grupo con familiares o amigos, el placer aumenta todavía más.
 

Es evidente que hacer media hora de carrera continua por un parque, o por un circuito urbano es más gratificante para los sentidos que hacerlo en una cinta de correr, delante de una televisión y junto a otros diez desconocidos que trotan en cintas o pedalean en bicicletas junto a la tuya.
 

Además, biomecánicamente es mucho mejor correr en circuitos naturales, ya que se ejercitan todos los músculos y tendones de las extremidades al haber cambios de dirección, de desnivel e incluso de ritmo, y esto es muy importante a nivel de propiocepción y coordinación de tobillo y rodilla y del fortalecimiento de todas las cadenas musculares.
 

Para completar un buen ejercicio en un parque podemos llevar un buen equipo de implementos (cuerda para saltar, pesas rusas, mancuernas, escaleras de agilidad, conos, bandas, entre otros equipos de fácil traslado que puedes llevar con facilidad a un parque) Si es posible, es importante aprovechar las horas de sol, ya que influye en la obtención de la vitamina D.
 

Estudios más recientes han demostrado que la exposición a rayos ultravioleta de individuos sanos consigue una reducción mantenida de la presión arterial, dado que una pequeña reducción de la presión arterial a nivel poblacional, puede traducirse en un gran impacto sobre la mortalidad cardiovascular –por ictus o infarto de miocardio-.


Podemos concluir que el ejercicio al aire libre tiene un claro efecto favorable sobre la población.
 

Es importante recordar también que en invierno hay que ponderar los cuidados personales, tales como llevar una ropa transpirable adecuada y realizar una buena hidratación, ya que, en épocas frías, aunque no lo parezca, perdemos mucho líquido. Y si vivimos en grandes ciudades intentaremos correr en parques o áreas verdes, evitando las calles muy transitadas y sobretodo las horas pico en las que puede haber más contaminación.
 

Hay que seguir practicando deporte en otoño-invierno y en caso de ser posible, combinar un entrenamiento más aeróbico, funcional y de resistencia al aire libre, mediante carrera, bicicleta o circuito funcionales y un enfoque más específico en gimnasio, en el que se puede potenciar un trabajo muscular y de estiramientos, aprovechando las máquinas que el lugar ofrece.
 

Así que solo tienes que tener la fuerza y valentía de decirle no a las excusas y salir a hacer algo ya por mejorar tu salud.
 

Para que no tener una rutina que hacer sea una de esas excusas, Feisty te dejará a continuación algunas rutinas funcionales, las cuales puedes hacer sin ningún problema ¡suerte con ellas y no te rindas sin primero haberlo intentado!